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domingo, 1 de noviembre de 2020

¿Qué quiere Dios de mí?

¿Qué quiere Dios de mí?


Primero es necesario saber que existe un Dios, más allá de que siempre existió, siendo el Creador del cielo, la tierra y de todo lo que hay en ellos (1). Él no necesitaba esas cosas para existir, pero hizo todo por amor a ti y a mí. Él hizo, también, los ángeles y a Lucifer, el más importante de todos ellos. Lucifer se rebeló contra Dios y junto con él, la tercera parte de los ángeles del cielo. Ellos fueron expulsados de la Presencia de Dios y ahora son llamados Diablo o Satanás y espíritus malos o demonios. (2)


Dios hizo el primer hombre del polvo de la tierra y lo llamó Adán y de una de sus costillas creó a la mujer a la que llamó Eva. Dios los puso en un hermoso jardín para que vivieran felices entre ellos y con su Creador. Dios les dio una orden simple: no comerán del fruto de un árbol llamado “del conocimiento del Bien y del Mal” (3). Eva, engañada por Satanás, comió del fruto y convidó a Adán, quien también comió. Ambos tomaron conciencia de su pecado y sintieron vergüenza de estar desnudos (4). Por causa de ese pecado, la muerte física afectó a toda la humanidad, incluso nos afecta a ti y a mí (5). Otras consecuencias fueron las enfermedades y desastres, la miseria y la maldad. Sin embargo la peor consecuencia es que luego de morir los hombres deben ir a un lugar horrible llamado infierno y después ser sentenciados para el “Lago de Fuego”. Todos los descendientes de Adán y Eva estarían condenados a esto. Adán y Eva no murieron en el acto debido a que Dios mató dos animales, quitando su piel para cubrirlos. Fue el primer derramamiento de sangre por causa del pecado de alguien (6)


A partir de ahí, Dios solo acepta al ser humano cuando él viene con un sacrificio de un animal inocente. Dios prometió que un día enviaría un Libertador que moriría para sacar a la humanidad de las angustias del pecado (7). Uno de los hijos de Adán y Eva, llamado Caín, mató a su hermano, Abel, debido a que no estuvo dispuesto a obedecer a Dios y matar un animal para un sacrificio. (8)


El ser humano es desobediente al Dios amoroso. Dios prometió destruir el mundo una vez mediante una inundación universal, un diluvio. Solamente Noé y su familia creyeron en Dios y le obedecieron. Hicieron un gran barco, un arca, tal como Dios ordenó y se salvaron (9).

Otra vez un grupo de personas hizo una torre enorme para permanecer todos juntos, siendo que Dios les había ordenado esparcirse por todo el mundo. Dios confundió la lengua de ellos y tuvieron que separarse (10).


Dios llamó a un hombre llamado Abram para formar una nación que se llamaría Israel (11). Esta nación existe hasta el día de hoy y fue a ese pueblo que Dios le dio los Diez Mandamientos (12).


Los pueblos del mundo entero sabrían lo que Dios quería de cada uno si Le oyesen a través de Israel. El ser humano continuaba con su maldad. Dios destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra, pero aún continuaba cuidando al pueblo que luego sería la nación de Israel (13).


No siempre entendemos lo que Dios quiere, pero debemos oírlo, pues Él siempre dice la verdad. Dios llevó a la nación de Israel a un país llamado Egipto (14). Allá el pueblo sufrió mucho siendo esclavizado (15). El principal de ese país tenía el título de Faraón. Dios ama mucho a Su pueblo Israel y envió un hombre llamado Moisés para liberar a Israel de la esclavitud (16). Después de nueve plagas sobre Egipto y la insistencia de Faraón en no dejar salir al pueblo, Dios envió un Ángel de la Muerte para matar a cada hijo primogénito de todas las familias que no matasen un cordero y que no pintasen con la sangre de ese animal los postes y el dintel de su puerta. Faraón no creyón en Dios y su hijo murió (17).


El pueblo de Israel huyó, totalmente protegido por Dios. Este Dios amoroso hasta abrió el mar para que su pueblo pasara por el medio (18). Este pueblo permaneció cuarenta años en el desierto siempre quejándose contra Moisés y contra Dios (19). Dios mandó a Moisés a construir una tienda grande llamada Tabernáculo. Dios mandó que allí se adorase Su nombre y ordenaba sacrificar animales, pues como vimos antes, el pecador solo se podía acercar a Dios mediante la sangre de un inocente (20). Dios fue tan amoroso que llevó a su pueblo de vuelta para la tierra de donde salieron sus padres (21). Pero el ser humano es tan malagradecido que aun en su propia tierra el pueblo desobedeció a Dios y llegó a adorar otros dioses, hechos de materiales que se rompen, se pudren y lo que es peor, no hablan ni escuchan (22).


Como Dios es amoroso, Él siempre enviaba algún libertador para sacar al pueblo de Israel de nuevas esclavitudes (23). El pueblo, en vez de acercarse a Dios, pidió un rey como tenían las otras naciones. Si usted tuviese a Dios como Rey, ¿desearía otro? ¡El pueblo de Israel quería! (24)

Dios fue tan amoroso que, de los muchos reyes que tuvieron, algunos eran obedientes a Él y enseñaban al pueblo a pedir perdón por sus pecados y acercarse a Dios. Uno de ellos fue el rey David quien hizo que la ciudad de Jerusalén fuese el lugar de adoración del pueblo de Israel, también llamado pueblo judío (25).


Dios amaba tanto al pueblo que siempre levantaba hombres en todas las épocas para anunciar lo que Él quería del pueblo. Esos hombres que hablaban al pueblo se llamaban profetas. Pero tristemente el pueblo no oía a los profetas y muchas veces los mataban (26). Dios, una vez más, envió a Israel a una esclavitud, sin embargo nunca se olvidó de Su pueblo y de Su promesa de enviar un Libertador para morir por causa de los pecadores. El tiempo pasó, el pueblo retornó a su tierra, pero estuvo mucho tiempo sin oír a ningún profeta, hasta que un día…


Se levantó un hombre llamado Juan. Él andaba por el desierto predicando al pueblo que se arrepintiese de sus pecados y se bautizaran, es decir, dejar que él los sumergiese en el agua como señal de que aceptaban ese mensaje. Por causa de eso lo conocían como Juan el Bautista (aquel que bautizaba). Él decía que el Libertador estaba llegando. Y un día realmente llegó. ¡Juan incluso lo bautizó! Ahora debían seguir al Libertador (27).

Seguramente usted ya escuchó hablar del Libertador. Su nombre es Jesús. Juan dijo que Él, Jesús, es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 


Puede parecer increíble, pero el Libertador, es el propio Dios que decidió venir al mundo de los pecadores, nacer como un bebé, crecer rodeado de sufrimientos y a los treinta años de edad mostrarse al pueblo de Israel como el Libertador.


Él también puede ser llamado Mesías o Cristo, que significa Ungido. Él es el Salvador del mundo, pero ¿cómo? Siendo Dios, Jesucristo, el Mesías de Israel, podía transformar agua en vino (28), curar inválidos (29), hacer que sordos puedan escuchar (30) o mudos comiencen a hablar (31). Simplemente tocando con sus dedos podía abrir los ojos de los ciegos (32). Expulsaba demonios que atormentaban personas, simplemente dando una orden (33). Personas que tenían la horrible enfermedad de la lepra, que hace pudrir la piel, quedaban con la piel totalmente sana cuando Él las curaba (34). ¡Incluso hizo resucitar muertos! (35)


Jesús amaba a las personas. Él las oía a cualquier hora. Un hombre religioso, llamado Nicodemo, quería que Él hablase de las cosas de Dios en la madrugada. Jesús le dijo que “Dios amó de tal manera al mundo, que envió a su único Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Jesucristo es el hijo que Dios envió y Jesucristo es Dios en forma de hombre (36).


Jesús también amaba a los niños. Él los recibía y los bendecía (37). Siendo Dios, Jesús tenía poder de perdonar pecados. Una vez perdonó a una mujer adúltera (38). Otra vez perdonó a un cobrador de impuestos que estafaba a las personas (39).


No todos querían a Jesús. ¿Recuerda a Satanás, el enemigo de Dios? Él hizo que algunas personas sintiesen odio contra Jesús y lo arrestasen y lo clavaran en una cruz (40). ¡Ah! ¡Cómo sufrió Jesús! Lo golpearon, lo escupieron, rasgaron su piel, su cuero cabelludo y todo eso en medio de burla y desprecio. ¡Qué malagradecido es el ser humano! (41)


Jesús dejó que hiciesen eso (42). ¿Usted recuerda que Dios solo podía aceptar al pecador si algún inocente muriese en su lugar? Siempre era un animal, pero ahora era el propio Hijo de Dios, ¡Dios mismo estaba pronto para morir en lugar del pecador!


Mientras Jesús estaba en aquella cruz, Él perdonó a un hombre que estaba en una cruz a su lado. El hombre pidió a Jesús que lo perdonara y Jesús lo perdonó (43). Jesús permaneció en la cruz tres horas, desde el mediodía hasta las tres de la tarde (44). Él entregó su vida (45). Lo bajaron de la cruz y lo pusieron en un sepulcro cavado en una roca (46). Al tercer día Él resucitó, es decir, volvió a vivir (47). Él apareció a muchos que habían creído en Él (48).


Luego de cuarenta días Él subió de vuelta al Cielo (49). Él prometió que todos los que creyesen en ese mensaje no morirían eternamente, sino que vivirían con Él (50).


Esta es una historia que se podría llamar “La historia de la Redención”. Dios no acepta a las personas, solo porque Él es bueno, ni las condena a la perdición solo porque quiere, sino que Él es justo y acepta a quienes creen en Su Palabra (51).


Volvamos a la pregunta: “¿Qué quiere Dios de mí?” ¿Usted qué piensa? Él quiere que usted crea que Él existe, que es el Creador de todas las cosas y que lo hizo a usted también. Él quiere que usted sepa que el ser humano, incluso usted y yo, somos pecadores y nuestra tendencia es siempre apartarnos de Dios, a pesar de que Él nos busca.

Él quiere que usted sepa que, a causa de nuestros pecados, solo podemos acercarnos a Él mediante la sangre de un inocente. Pero ya no acepta sacrificios de animales, pues Jesucristo ya vino y Él fue el sacrificio perfecto (52).


Dios quiere que usted crea en Jesucristo, el Mesías de Israel, que murió para que usted no tenga que morir. Dios es amor, pero también es justo y no aceptará a aquel que no crea en ese mensaje.


Por Pércio Coutinho



Ahora, le pido por favor que responda algunas preguntas.

1) ¿Usted entendió lo que leyó?

2) ¿Usted quedó preocupado por algo de lo que leyó?

3) ¿Le gustaría evacuar algunas dudas?

4) Todo lo que usted leyó está detallado en la Biblia, que es la Palabra de Dios.

5) ¿Le gustaría que alguien explicase mejor alguna cosa?



Escriba a Alejandro López

e-mail: aleydelia@gmail.com

www.buenministro.com

www.aleguitarra.com


Lea en la Biblia que es la Palabra de Dios, toda la Historia de la Redención.


Para ayudarlo, abajo aparecen todos los textos usados que combinan con los números entre paréntesis


(1) Génesis 1:1  (27) Juan 1:19-34

(2) Isaías 14:12-20, Ezequiel 28:11-19 (28) Juan 2:1-12

(3) Génesis 1:26-28, Génesis 2:15-17 (29) Juan 5:1-15

(4) Génesis 3:1-13 (30) Marcos 7:31-37

(5) Génesis 3:16-19, Romanos 5:12 (31) Mateus 9:32-34 

(6) Génesis 3:21 (32) Juan 9:1-11

(7) Génesis 3:15 (33) Mateo 8:16 

(8) Génesis 4:1-8 (34) Lucas 5:13

(9) Génesis 6-9 (35) Juan 11:1-45

(10) Génesis 11:1-11 (36) Juan 3:1-21 

(11) Génesis 12:1-3 (37) Mateo 19:13-14 

(12) Éxodo 20:1-17 (38) Juan 8:1-11 

(13) Génesis 19:24-28 (39) Lucas 19:1-10

(14) Génesis 46:1-27 (40) Mateo 27:1-66 

(15) Éxodo 1:8-14 (41) Mateo 27:28-31 

(16) Éxodo 3:1-22 (42) Mateo 27:39-44

(17) Éxodo 7-12 (43) Lucas 23:39-43

(18) Éxodo 14:15-31 (44) Lucas 23:44-46 

(19) Éxodo 16-17 (45) Lucas 23:46

(20) Éxodo 25-40 e Números (46) Mateo 27:57-60 

(21) Josué 24:1-28 (47) Mateo 28:1-6 

(22) Jueces (48) Hechos 1:1-4, 1 Corintios 15:3-8 

(23) Jueces (49) Hechos 1:5-11

(24) 1 Samuel 8:1-22 (50) Juan 14:1-3 

(25) Reyes e Crónicas (51) Juan 1:11-13

(26) Isaías até Malaquías (52) Hebreos 10:4, 1 Pedro 1:18-19












Título original “O que Deus quer de mim?”

Autor: Pércio Coutinho Pereira

Traducido al Español por Alejandro López en Abril de 2017


martes, 1 de enero de 2019

Whatsapp y yo



Whatsapp y yo
(Basado en hechos reales)

Antes de la maravillosa adquisición que hice de un Smartphone, mi rutina no era muy complicada. Me recostaba para prepararme para dormir. Mi esposa y yo acordamos no tener TV en el cuarto. Yo leía un libro en papel. Normalmente el libro se dormía y caía de mis manos, entonces, yo lo recogía y lo colocaba sobre la mesa de luz para que pudiera dormir tranquilo. Ya que el libro dormía, también lo hacía yo.
Por la mañana, al despertar, le daba un beso de buenos días a mi esposa y luego de ir al baño me acomodaba en un rincón de la casa, leía la Biblia y oraba, siguiendo la buena costumbre “no Bible no coffe”. 

Antes de ir para la clase, después de “café tomado” (en mi caso, té), abría los emails en mi PC de escritorio. Si hubiese algún asunto sobre el que precisaba decidir, tendría que esperar hasta el recreo o antes del almuerzo.  Daba para leer de nuevo, pensar, esbozar una respuesta en el viejo y querido Outlook y hasta dejar en la carpeta de borradores, pues a veces le mostraba el borrador a alguien involucrado en el asunto. 

La vida continuaba así. Bien rápida, comparada con la época de las cartas enviadas por correo.
El problema es que llegó el Laptop (computador portátil). Ahora daba para ver emails de forma más rápida, y hasta en la cama, sobre la falda. Pobrecito mi libro de cabecera, quedó tan mudo como la mesa sobre la que estaba*. Noté que las personas ya no tenían paciencia para esperar una respuesta. Recuerdo que alguien me sugirió dejar la laptop abierta para tener los emails siempre a mano.

Llegó el MSN, Skype y otras facilidades que comenzaron a dejar mi vida en altas revoluciones. Yo necesitaba controlar eso, pero el smartphon fue el golpe mortal en mi rutina.
Hoy, tengo ese dispositivo con todo en mis manos. Hasta el libro de cabecera fue sustituído. Donde él estaba, ahora dormiría mi Smartphone. El libro dormía, pero el Smartphone, no solo no duerme sino que se pone a llamarme durante la noche. Ya resolví eso, silenciando mis contactos por 1 año, lo cual renuevo por un año más, y así, eternamente.

Vino el nerviosito Whatsapp. Vino para darme los buenos días, buenas tardes, buenas noches y siempre con lindos dibujitos, fotos, animalitos, música, etc.
El Whatsapp llega con solicitudes, pedidos urgentes, informaciones indigestas, problemas y soluciones de problemas y todo para ya, ahora! No tengo tiempo, estoy en la fila, si no respondo ahora, ya no dará tiempo, etc.

Aquellos hombres gritando y mirando pantallas en las paredes, con teléfonos en mano, gritando índices de la Bolsa de Valores, eran felices y no lo sabían; porque al menos, salían de allí y tenían nuevamente su vida normal. Yo tengo mi Smartphone en el bolsillo.
Estoy con nostalgia de mi libro. Tengo que pedirle perdón.
Sin embargo estoy contento… todavía no me implantaron un “brainphone” en el cerebro.

Por Pércio Coutinho Pereira 
Traducido del portugués 


Nota: En portugués, se llama "criado mudo" a la mesa de luz, permitiendo un ingenioso juego de palabras.



Link del artículo original:
http://obomministro.blogspot.com/2018/12/eu-e-o-whatsapp_18.html?m=1
                                  

lunes, 5 de junio de 2017

Nº 2 Los beneficios y los peligros de conocer a la Roca, que es Cristo

Los beneficios y los peligros de conocer a la Roca, que es Cristo
Deuteronomio 32

INTRODUCCIÓN

1. Todos sabemos la diferencia entre un suelo rocoso y un suelo arenoso.
2. El suelo arenoso trae inseguridad para construir su casa (Mt 7.24-27).
3. Hasta que se estudie bien el suelo no se debe pensar en ningún proyecto costoso.
4. Después de que se sabe que el suelo es rocoso, la inversión puede ser alta, pero nunca se perderá.
5. Hay una garantía de Roca firme, que es la Persona de Jesucristo.

Aunque hay firmeza en la Roca, hay también peligro al enfrentarla
Los beneficios y los peligros de conocer la Roca, que es Cristo


I. NO HAY ENGAÑO EN ESTA ROCA - V.4
1. La Obra de la Roca es perfecta. Todo lo que Dios ha hecho es perfecto. Toda su creación funciona como Él quiere. La forma en que los planetas giran alrededor del sol, como las estaciones cambian y las estrellas brillan, habla de la perfección de las obras de Dios.

2. Los caminos de esta Roca son justos. No hay injusticia por parte de Dios. Los hombres pueden actuar con injusticia, pero Dios nunca. El problema es que el ser humano no siempre concuerda con la justicia de Dios, pero a pesar de ello sigue siendo la Roca, firme y justa en sus obras.

3. Es la Roca verdadera. Dios nunca miente. Lo que Él dice en Su Palabra, la Biblia Él cumple. Los hombres se mienten unos a otros. Los hombres quiebran contratos, pero Dios siempre es verdadero. Por eso, usted debe confiar en lo que Él dice, pues está garantizado como una Roca.

II.ES POSIBLE DESPRECIAR LA ROCA - V.15
1. El nombre Jesurum suena un poco extraño para nosotros, pero es un nombre poético para la nación de Israel, el pueblo amado de Dios. Jesurum quiere decir "el amado". Dios cuidó a su pueblo, Israel, como un pueblo amado. Este pueblo engordó, es decir, quedó satisfecho con las bendiciones de Dios, pero desafortunadamente comenzó a dar coces en la Roca.

2.Patear una Roca es muy peligroso para el pie. De la misma manera, despreciar a la Roca, que es el Dios verdadero, es un peligro para la vida. No se debe despreciar a la Persona de Dios, pues si así lo hacemos habrá consecuencias terribles y eternas.

3.Israel continuó dando coces en la Roca, rechazando a Dios ya su Hijo, Jesucristo (1 P. 2.6-8).

III.SI NOS OLVIDAMOS DE LA ROCA, ESTA PUEDE OLVIDARSE, TAMBIÉN - V.18-20
1.Nuestro Dios sabe despreciar, también. Él nos ama y cuida de todos nosotros, pero Él es un Dios que exige toda la adoración para sí solamente. Dios no divide su gloria con ningún otro ser o dioses que, por lo que surjan en la mente de las personas. Sólo hay un Dios y Él es la Roca eterna.

2. Él abate a los arrogantes (Tg 4.6). Nadie que luchó contra Dios logró vencer. Nadie que se olvida de Dios puede vivir sin ser olvidado por Él.

3. No leer la Biblia es una forma de no recordar a Dios. Debemos leer la Biblia y cuando sea necesario buscar a alguien que realmente pueda ayudar a entenderla mejor. Muchas personas poseen varias Biblias, pero no las leen. Algunos incluso dejan la Biblia en la sala, abierta, pero no recuerdan que la Biblia no tiene sólo una página, sino alrededor de 1400 páginas.

4. El hombre no debe olvidarse de la Roca para ella que no se olvide de él.

IV. LA ROCA HARÍA MUCHO MÁS SI HUBIESE OBEDIENCIA - V.30
1. El pueblo de Dios se olvidó de la Roca y perdió su firmeza. La Biblia dice que un hombre podría hacer que otros mil huyan y solo dos hombres pondrían diez mil enemigos en fuga.

2. Pero sin obediencia todo esto es solo sueño. Si no obedecemos la Roca, el Dios verdadero, nuestra vida está cimentada en la arena y no en la Roca y ¿quién consigue firmeza en la arena?

3. La Roca de Israel acabó entregando a su pueblo para los enemigos. Hay grandes beneficios en obedecer a Dios, pero hay un enorme peligro en desobedecerlo.

4. La Biblia es el único libro que dirá a alguien lo que Dios realmente quiere y lo que Él exige.

V. NUESTRA ROCA ES MÁS FIRME QUE LA ROCA DE LOS ENEMIGOS - V.31
Los propios enemigos juzgan así. En la historia del pueblo de Israel todos sus enemigos fueron derrotados. De la misma manera todos los que están seguros en la Roca que es Cristo Jesús son victoriosos.

El poder de nuestra Roca, que es el Dios verdadero, es más fuerte que los demás ídolos y dioses falsos (v.36-37).

CONCLUSIÓN
1. Después de comprobar la firmeza de la Roca, lo más sabio es continuar afirmado en ella. ¿Usted conoce esta Roca o todavía está patinando en la arena y no puede salir del lugar?

2. Recuerde: No hay error en la Roca verdadera. Pero es posible despreciar la Roca. Solo que al olvidar la roca, Ella se olvida de nosotros. La Roca puede hacer mucho para los que son obedientes a Ella. No hay otra Roca que nuestro Dios, que es el mismo Dios de Israel, el único a quien todos deben rendir cuentas un día.

3. No deje de conocer hoy esa Roca. Lea la Biblia.


Pércio Coutinho Pereira, 17/09/88

domingo, 4 de junio de 2017

Nº1 Las actitudes del pueblo, de Dios y de Moisés en relación a la historia de la liberación de Israel

Las actitudes del pueblo, de Dios y de Moisés en relación a la historia de la liberación de Israel. Deuteronomio 9:1-21


Introducción:
Israel era un pueblo rebelde y el Dios Verdadero (Jehová) es Misericordioso. Nosotros nos parecemos mucho a la nación de Israel. Hubo varias advertencias al entrar en Canaan. Vers 1-6

El pueblo, Dios y Moisés fueron los personajes principales de la Historia de la Liberación de Israel.
Las actitudes del pueblo, de Dios y de Moisés en relación a la Historia de la liberación de Israel.



I. La rebeldía del pueblo. vers 7-12

1. Desde Egipto hasta el momento solo murmuraron. Vers 7-8

2. En Horeb (Sinaí). Moises en el monte de la presencia de Dios (vers. 9-11). Moisés recibe la noticia de Dios.


II. La indignación de Dios. Vers. 13-14

1. EL concepto de Dios a respecto del pueblo. ¿Qué piensas tú del Señor? ¿Qué piensa el Señor de ti?

2. Dios es justo. No sería cruel al destruir al pueblo. No estaría quebrando su pacto con Abraham. Hay creyentes en un precipicio espiritual. (1 Cor. 11:30)

III. La indignación de Moisés. Vers- 15-17

1. Moisés vio lo que Dios le había hablado (vers. 15-16). El monte hervía en fuego, Moisés hervía de indignación. El líder debe ser misericordioso, pero no complaciente.

2. Moisés quebró las tablas de la Ley (vers. 17). La Ley ya había sido quebrado en los corazones. La Biblia tiene valor para nosotros solo cuando obedecemos y no cuando hablamos de ella.

IV. La misericordia de Dios y de Moisés. Vers 18-21

1. Moisés intercedió por el pueblo (vers. 18-19). Dios le hizo una propuesta (vers.14). El prefería la muerte propia a la muerte del pueblo (Éx. 32:32). Moisés conocía la pesada mano del Señor. (vers 19)

2. El Señor oyó a Moisés (vers 19b-20). No destruyó al pueblo. No destruyó a Aarón. Moises destruyó aquello que e estaba causando la separación entre el pueblo y Dios (vers. 21)

3. Es una ilustración sobre lo que debemos hacer con nuestros "dioses". El perdón es absoluto. (Miq. 7:18-19)


Conclusión:

1. Nosotros no somos merecedores del Señor
2. Debemos honrar a nuestros líderes.
3. Los líderes deben ser firmes, justos y misericordiosos.
4. La misericordia del Señor dura para siempre, mas Él tiene su propio tiempo reloj para marcar el fin de su longanimidad.


Pércio Coutinho Pereira, 29/08/85